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La radioafición a lo largo de las décadas

1900 – 1910: Siguiendo los pasos de Marconi y de otros pioneros, miles de jóvenes experimentadores construyeron simples transmisores y receptores de “chispa” para enviar mensajes en clave Morse en las cercanías de sus vecindarios — a veces causando interferencia a las comunicaciones comerciales y militares.

1910 – 1920: Para abordar el problema de interferencia se introdujeron las licencias en 1912. Los radioaficionados comenzaron a organizarse en clubes, formando la base para las asociaciones nacionales de hoy en día en Australia (1910), Gran Bretaña (1913) y los Estados Unidos (1914). La Guerra Mundial provocó que las estaciones de radioaficionados fueran suspendidas pero llevó a avances en tecnología de radio que fueron adoptados rápidamente por los radioaficionados, una vez permitidos de nuevo en el aire, en su lucha por abarcar mayores distancias.

Los Años Veinte: La tecnología de tubos al vacío (válvulas) reemplazó la de chispa, reduciendo la interferencia y aumentando el rango. Las propiedades extraordinarias de la ionósfera fueron aprovechadas por los radioaficionados para lograr comunicaciones globales utilizando transmisores de relativamente baja potencia y antenas que podían instalarse en un patio trasero típico. Para retener el acceso al espectro de “onda corta”, los radioaficionados tuvieron que superar la presión de los intereses comerciales y gubernamentales; la IARU fue creada con ese propósito exacto. La clave Morse siguió siendo el modo dominante utilizado por los radioaficionados a pesar del crecimiento en la escucha de radiodifusoras en AM.

Los Años Treinta: La radioafición creció durante la Depresión como un pasatiempo barato y productivo. Se hizo posible contactar a radioaficionados en 100 países diferentes, aunque entonces había menos países. la televisión y la exploración del espectro de VHF ocuparon la atención de los tecnólogos de avanzada, mientras que otros construyeron sus propios transmisores de AM y la comunicación por voz se volvió popular. La radiodifusión de propaganda impactó las ondas cortas, creando un nuevo desafío para el acceso al espectro por los radioaficionados.

Los Años Cuarenta: La Segunda Guerra Mundial provocó que la radioafición fuera suspendida en la mayoría de países. Una vez más, la tecnología progresó por las necesidades de la guerra. Después de la guerra, había equipo de radio sobrante en abundancia y a bajo precio. Esto permitió a los radioaficionados mejorar sus estaciones y explorar UHF y las microondas por primera vez. Un nuevo modo, radioteletipo (RTTY), comenzó a escucharse en las bandas de radioaficionados como resultado de la abundancia de equipo sobrante.

Los Años Cincuenta: Las emisiones de televisión presentaron un problema para los radioaficionados, quienes necesitaron de nuevas habilidades diplomáticas y técnicas para abordar la “TVI” (interferencia a televisión) en los aparatos de sus vecinos y familias. A pesar de esto, fue una década de rápido crecimiento. La banda lateral única (SSB) aumentó dramáticamente la eficiencia y redujo el ancho de banda necesario para comunicaciones por voz. La operación móvil se volvió popular. Hacia el final de la década, un pico en el ciclo de manchas solares le dio a los radioaficionados la mejor propagación ionosférica de todos los tiempos, antes o después. Los radioaficionados sintonizaron las primeras señales del espacio después que el primer Sputnik fue lanzado. Heathkits, juegos completos de componentes con instrucciones paso a paso para ser armados, capturó una gran proporción del mercado de equipo.

Los Años Sesenta: La radioafición se incorporó oficialmente a la Era Espacial con los primeros satélites construidos por radioaficionados. Se lograron comunicaciones de radioaficionados de dos vías reflejando señales en la luna (tierra-luna-tierra, o EME), primero en 1296 MHz y más adelante en 144 MHz. De regreso en la Tierra, SSB se convirtió en el modo de voz dominante en HF. Los transmisores y receptores de HF separados comenzaron a desaparecer de las estaciones de radioaficionados, reemplazados por transceptores con muchos circuitos compartidos entre las dos funciones. Equipo de buena calidad de Japón comenzó a aparecer en cuartos de radio alrededor del mundo. Algunos países comenzaron a emitir licencias para VHF y frecuencias más altas sin requerir conocimientos de clave Morse.

Los Años Setenta: Los satélites de larga duración hicieron de las comunicaciones por satélite algo permanente para los radioaficionados orientados al espacio. Impulsados por un gran mercado doméstico, los fabricantes japoneses se volvieron dominantes mundialmente. Repetidoras de VHFUHF se dispararon en popularidad, extendiendo el rango del equipo móvil de FM. A mediados de los 70s, el “boom de CB” se convirtió en la mayor fuente de radioaficionados con licencias nuevas a medida que entusiastas más serios huyeron del caos de la banda ciudadana. La década terminó con la importante Radioconferencia Administrativa Mundial (WARC-79) donde los muchos años de trabajo de IARU llevaron a una defensa exitosa de las bandas existentes de radioaficionados y a nuevas asignaciones en 10, 18, and 24 MHz.

Los Años Ochenta: Los microprocesadores se volvieron el vehículo para rápido desarrollo de la dimensión digital de la radioafición. Impulsada por la adopción de una norma para comunicación digital de datos conocida como AX.25, la “radio por paquetes” se convirtió en una poderosa nueva herramienta para envío de mensajes. Otra adaptación de un estándar comercial, conocido en su versión de radioaficionados como AMTOR, trajo la comunicación de datos libre de errores a las bandas de HF. El programa espacial tripulado entró en los cuartos de radio alrededor del mundo a medida que los radioaficionados pudieron comunicarse directamente con un astronauta a bordo del Transbordador Espacial en órbita terrestre, el primero de muchos en seguir la Estación Espacial Internacional.

Los Años Noventa: Dramáticos eventos políticos en Europa Oriental llevaron a cambios significativos para la radio en esa región. Globalmente, la Internet se volvió tanto un desafío como una oportunidad: competencia para ese momento y atención por los jóvenes orientados tecnológicamente por una parte, y un medio sin precedentes para intercambio de información por la otra. La revolución digital continuó alimentando el desarrollo de la radioafición; hubo pocos cuartos de radio que no tuvieran al menos una computadora personal integrada dentro de la estación. PSK31, un modo digital diseñado específicamente para uso por los radioaficionados y no basado en un estándar comercial, ofrecía rendimiento con señales bajas y ancho de banda estrecho comparable a CW.

Los Años 2000s: La introducción de WSJT, un conjunto de programas de fuente abierta diseñados para comunicación digital por señales débiles por radioaficionados, desató una oleada de observación de la propagación y de investigación utilizando técnicas adaptadas de la radioastronomía. La voz digital se volvió popular. Radios definidos por software (SDRs) ofrecían capacidades que eran inimaginables solo unos pocos años atrás, a precios que los radioaficionados podían pagar. La Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones de 2007 (CMR-07) hizo la primera asignación en baja frecuencia (LF) en la historia para radioaficionados en 136 kHz.

Las siguientes dos CMRs, en 2012 y 2015, asignaron nuevas bandas de radioaficionados en 472 kHz y cerca de 5 MHz respectivamente. La CMR-19 adoptó una mejora dramática de la banda de radioaficionados de 50 MHz en la Región 1, proporcionando un nivel de armonización global en esta parte intrigante del espectro.

Los experimentadores aficionados de hace un siglo hubieran estado asombrados por lo que los radioaficionados pueden hacer hoy en día — ¡y hay más por venir!

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Imprime esta página Actualizado febrero 8, 2020

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